Guatemala, 13 de mayo de 2008

DE MIS NOTASMenos armas, más crimenAlfred Kaltschmitt

MIRADOR¿Publicidad o propaganda?Pedro Trujillo

HOMO ECONOMICUS¿Y la promesa de campaña?José Raúl González

COLABORACIÓNBolivia y VenezuelaSadio Garavini di Turno

WACHIK’AJSalir de “la crisis”Martín Rodríguez

SIEMBRAAmiga del almaCarlos Enrique Zúñiga Fumagalli
EDITORIAL
Mientras el Gobierno solicita a los ciudadanos apretarse el cinturón, su derroche en publicidad resulta no sólo irónico frente a la agobiante crisis económica, sino una ofensa para un país cercado por numerosas carencias y prioridades sociales.
Si en el pasado indignaba a los guatemaltecos aquella arraigada demostración de megalomanía y egocentrismo de los funcionarios, en apenas cuatro meses de gestión el gobierno de Álvaro Colom está superando todos los antecedentes de aquel molesto dispendio.
Pareciera que en las altas esferas del Gobierno no se tiene conciencia de la gravedad de la situación económica, porque la conducta de la burocracia corresponde a la de una época de vacas gordas en un país desarrollado, no en una nación tercermundista como Guatemala, en donde la población, agobiada por la carestía, se priva de numerosos satisfactores básicos con el propósito de sobrellevar los efectos de este trance.
Para creer en la sinceridad de los esfuerzos del presidente Colom ante la escalada de precios, y en particular de su plan de 10 puntos para atenuar sus efectos, se espera del Ejecutivo demostraciones convincentes de austeridad y acciones de los órganos públicos en defensa de los consumidores. Pero en las actuales circunstancias, evidentemente no ocurre ninguna de las dos cosas.
El derroche propagandístico ya citado resulta ofensivo frente a tanta necesidad individual, pero por otra parte, las instancias estatales obligadas a ello no dan respuestas apropiadas a los esfuerzos de las personas por ahorrar y proteger sus bolsillos, de suerte que parecieran participar del festín de los especuladores.
Aparte de aquella falsa aureola publicitaria en torno de un régimen que apenas se inicia y, por lo tanto, tiene muy poco de qué presumir, existen en el Estado otras sangrías trágicas del presupuesto, como los vales de gasolina que en mal momento las distintas administraciones han utilizado como moneda de complemento salarial.
Además, las ofertas del mandatario y de otros funcionarios en favor de la racionalidad en el gasto público no se han convertido en acciones concretas y eficaces para terminar con la infinidad de prebendas existentes en el Gobierno y que constituyen la razón de que tantas personas quieran engrosar sus filas para pasarla bien, y hasta enriquecerse, sin mayor esfuerzo ni productividad.
La actual vicisitud social ha venido a constituirse, en cierta manera, en un beneficio para el Gobierno, porque, como ya ocurre, da resultados como argumento para justificar ante los ciudadanos el incumplimiento de las promesas de campaña. Es, también, una oportunidad para que el equipo de la Unidad Nacional de la Esperanza demuestre hasta dónde llega su capacidad para llevar a Guatemala a buen puerto, en un mar proceloso.
Indudablemente, la situación recrudecerá con el correr de los días y exigirá del Ejecutivo una evaluación de la incoherencia entre sus exhortativas al ahorro y el boato que se practica a intramuros de las oficinas públicas. La diferencia se marcará en salir bien o mal del gobierno.
“Estoy aquí, en nombre de Prensa Libre; pero, sobre todo, vengo como periodista. Enterrar a un periodista es muy doloroso, sobre todo cuando su muerte es resultado de la intolerancia... y es resultado de la maldad”.MARIO ANTONIO SANDOVAL,Vicepresidente de Prensa Libre
“Al asumir la presidencia (de la Corte de Constitucionalidad), me topé con el hecho de que más de 485 expedientes de años anteriores aún no habían sido notificados. El embudo de los procesos se encuentra en la secretaría”.GLADYS CHACÓN,Presidenta de la CC
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